Casi Cincuenta: La reflexión sobre envíos sin intención comercial que toda marca debe conocer

Hola,

te lo cuento en un minuto.

Hoy nos ha llegado la cesta de Navidad. Y, oye… qué maravilla. Empieza esa época en la que, mágicamente, todo el mundo parece un poco más “buena gente”.

Pero voy al grano.

Entre todo lo que venía en la caja, había un mensaje que me dejó pensando:

“Te vas a pegar por ello.”

Solo eso.
Sin explicación.
Sin contexto.
Y pensé: esta caja la va a ver medio barrio cuando el repartidor camine con ella por la calle… ¿y lo único que comunica es eso? Muy curioso.

Hace poco, el copywriter más conocido en habla hispana comentaba algo que le saca de quicio: las marcas que envían pedidos sin aprovechar el momento perfecto para vender algo más. Y tiene razón.

En el último mes, por cosas de la vida, han entrado en casa casi cincuenta paquetes.
Cincuenta.
Y ni uno  – repito, ni uno – llevaba una carta de ventas dentro.

¿De verdad nadie entiende que cuando abres algo que acabas de comprar estás en tu punto emocional más alto?

¿Qué es el instante ideal para proponerte una compra adicional?

Es exactamente como la historia del tipo que vendía púas… y terminó forrándose vendiendo guitarras.

Si no la conoces, mañana te la cuento.

Si tú ya aprovechas cada envío para vender un producto adicional, este mensaje no es para ti. Pero si no lo haces – y sabes que estás perdiendo dinero cada vez que envías un paquete vacío de intención comercial – quizá es momento de replantearlo.

Porque una buena carta de ventas también puede trabajar cuando el cliente ya tiene la caja entre las manos.

Casi Cincuenta


Hablamos,
Xavi

Este correo fue enviado a mis suscriptores el 29 de noviembre.

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