La diferenciación de marca no suele gritar

Hola,

Mientras escribo esto suena Phil Collins.

La banda sonora de Tarzán.
Para muchos, la mejor que ha hecho Disney.

Hace poco vi un reel suyo con un comentario que me hizo parar:

“La única persona que, vestida como un profesor de primaria, es capaz de llenar estadios de más de 60.000 personas”.

Un solo comentario.
Y, sin embargo, lo dice todo.

Phil Collins se diferencia del 99 % de los cantantes.
No por ir más extravagante.
Ni por montar el espectáculo más ruidoso.

Mientras otros se disfrazan de artista, él se sienta a la batería, canta…
y ya está.

Pantalones a la cintura.
Camisa por dentro.
Zapatos normales.

Y funciona.

Porque muchas veces la diferenciación de marca no está en hacer más ruido,
sino en no parecer desesperado por llamar la atención.

Ese comentario podría haberlo escrito un gran redactor publicitario.
Alguien que entiende que la diferencia suele esconderse en un detalle mínimo…
pero visible.

Y de eso va todo esto.

Todos decimos querer diferenciarnos.
Pero cuando éramos críos, lo único que queríamos era no destacar.

No ser “el raro”.

Ayer vi por la calle a un grupo de chavales.
Catorce o quince años.
Eran seis.

Los seis vestidos igual.
Mismo peinado.
Misma mochila.

Dales unos días.
Y todos querrán ser distintos del de al lado.

Ahora piensa en tu próximo lanzamiento.

¿Va a parecer uno más?
¿O será reconocible aunque alguien solo lea una línea?

Porque la mayoría de lanzamientos no fracasan por falta de calidad.
Fracasan por ser indistinguibles.

¿Por qué tus textos no venden?

Diferenciación de marca

Hablamos,
Xavi

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