¿Escribir emails cada día? Cómo mantener el interés sin resultar pesado

Hola,

Es curioso cómo funciona la mente: cada día nos repetimos la misma frase – “Tengo que escribir. Tengo que escribir. Tengo que escribir.” – como si la repetición fuera lo único capaz de empujarnos a hacerlo.

Pero siempre aparece la tentación:
“Por un día que no escriba… no pasa nada.”

Lo mismo que cuando pensamos en ir al gimnasio:
“Hoy no voy, ya empiezo el lunes.”

O la clásica excusa de final de año:
“En enero me pongo en serio.”

Mientras tanto, los gimnasios siguen vivos gracias a las cuotas de quienes casi no cruzan la puerta.

Pero volvamos al tema.

Hay una pregunta que me hacen constantemente:

“Si envío un email cada día, ¿no van a pensar que soy un pesado?”

Mi respuesta es siempre la misma: depende.

Si cada día envías algo así:
“Hola, hoy quiero venderte estos zapatos. Mira qué bonitos. Clica aquí y tienes un descuento…”

Sí. Lo más probable es que te perciban como un pesado.

Pero existe otra forma de hacerlo.

Por ejemplo:

“Hola,
El otro día, mientras mi mujer y yo esperábamos para entrar en un restaurante, escuchamos un tic-tac, tic-tac. No sabía si era un reloj o unos tacones. Nos giramos y… ¿sabes quién venía?
Ni recuerdo su nombre, pero llevaba unos zapatos de diseño espectaculares.
Mi mujer, que tiene un radar para estas cosas, empezó a buscarlos por la web… y resultó que estaban aquí.
No hay descuento por correr. Pero mañana suben de precio.”

La diferencia es evidente.

Con un email así, no solo vendes: entretienes, conectas y aportas algo más.

Por eso mi respuesta final es simple:

Escribe todo lo que puedas. Mantente presente. Haz que te recuerden y, sobre todo, haz que sientan algo. 

Emails diario

Hablamos,
Xavi

Este correo fue enviado a mis suscriptores el 19 de noviembre.

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